¿Qué es una Pyme?, por Julián Candermo

Actualmente, en nuestro país, al referirse a temas empresariales, uno de los términos más utilizado es el de Pyme, el cual, en general, voluntaria o involuntariamente, es mal utilizado; integrando en esta categoría a empresas que no califican como tal.

Con lo cual, el objetivo de este artículo, es clarificar este tema; sumamente sencillo pero  interpretado o utilizado incorrectamente con diversos fines, los cuales, a veces, suelen caer por fuera de los intereses del sector y estar atados a intereses grupales y/o individuales distintos a los del sector Pyme.

Hoy, según el Ministerio de Industria de la Nación, las Pymes representan el 99% del total de las empresas, generan el 60% del empleo y representan el 45% de las ventas totales.

En nuestro país, las empresas se dividen en cuatro grandes grupos: MicroEmpresa, Pequeña Empresa, Mediana Empresa y Gran Empresa. Siendo la Pyme, la unión de la Pequeña y Mediana Empresa, y se define como “una unidad económica, dirigida por su propietario de forma personalizada y autónoma, de pequeña dimensión en cuanto a número de trabajadores y cobertura de mercado”.

En el mundo existen distintas formas de clasificar a una Pyme y se relacionan con el tamaño de cada una de las economías. En la Argentina, se presentan tres alternativas de clasificación, la que se relaciona con el Ministerio de Industria, con la Fundación Observatorio Pyme y, la tercera, la propuesta por el Ministerio de Trabajo. De las cuales, para nuestro trabajo, desarrollaremos las dos primeras.

El Ministerio de Industria de la Nación utiliza el volumen de ventas anual como mecanismo de clasificación. Lo cual documenta mediante la Resolución SPMEDR N° 21/10 y la  posterior modificación efectuada por la Resolución N° 50/13; siendo las siglas SPMEDR, “Secretaría de la Pequeña y Mediana Empresa y Desarrollo Regional”. A su vez, se segmenta esta clasificación en los sectores Agropecuario, Industria y Minería, Comercio, Servicios y Construcción; lo cual se encuentra presente en el CLANAE (Clasificación Nacional de Actividades Económicas) que es el instrumento que contiene los códigos de las distintas ramas de actividad económica aplicables en el país. Entonces, según el Ministerio de Industria, la clasificación es la siguiente:

 

Clasificación Agropecuario Industria y Minería Comercio Servicios Construcción
MicroEmpresa Mínimo ($)
Máximo ($) 610.000 1.800.000 2.400.000 590.000 760.000
Pequeña Mínimo ($) 610.001 1.800.001 2.400.001 590.001 760.001
Máximo ($) 4.100.000 10.300.000 14.000.000 4.300.000 4.800.000
Mediana Mínimo ($) 4.100.001 10.300.001 14.000.001 4.300.001 4.800.001
Máximo ($) 54.000.000 183.000.000 250.000.000 63.000.000 84.000.000

Con lo cual, según esta tabla, para ser considerada Pyme dentro del rubro comercio, debo vender un promedio de $ 200.000 ($ 2.400.001 % 12) mensual.

La segunda clasificación que presentaremos es la propuesta por la Fundación Observatorio Pyme, la cual toma como base la cantidad de personal ocupado y se segmenta de la siguiente manera:

Clasificación Industria Comercio Mayorista Servicios a la Producción Software y SS Informáticos Construcción
MicroEmpresa Mín. (Personal)
Máx. (Personal) 10 5 5 5 5
Pequeña Mín. (Personal) 10 5 5 5 5
Máx. (Personal) 50 20 20 20 20
Mediana Mín. (Personal) 51 21 21 21 21
Máx. (Personal) 200 150 150 150 150

O sea, para ser considerada Pyme, bajo esta clasificación, se necesita contar con al menos 5 empleados (a excepción del sector Industrial que demanda 10 empleados) y, en el caso de no alcanzar este volumen de personal ocupado, se considerara una MicroEmpresa.

Por su parte el Ministerio de Trabajo, utiliza un enfoque bidimensional, clasificando a cada uno de los sectores según la cantidad de personal ocupado y los topes máximos de ventas propuestos por el Ministerio de Industria en el 2001. Lo cual, dada la situación inflacionaria y demás cambios económicos sucedidos en los últimos años, la misma requiere de actualización.

Entonces, presentadas las tres clasificaciones podemos revisar algunas cuestiones. Por un lado, la categorización propuesta por el Ministerio de Industria es la utilizada a la hora de aplicar a distintos tipos de créditos y subsidios presentados por el Estado, pero cuenta como principal debilidad que ante procesos inflacionarios se va desactualizado; aunque puede ser actualizada simplemente aplicando mensualmente el coeficiente inflacionario que deriva de la variación del índice de precio (mayorista o de materias prima o al consumidor). Respecto a la presentada por la Fundación Observatorio Pyme, la misma no cuenta con esta debilidad, y está sujeta al volumen de personal ocupado pero, a su vez, cuenta dentro de sus debilidades, que los parámetros promedios de empleados por empresa varían según factores como, por ejemplo, los avances tecnológicos. Por último, tenemos una alternativa que contempla los dos factores (volumen de venta y personal ocupado) pero carece de actualización en uno de sus dos factores de categorización.

Como se puede observar, existen tres alternativas para clasificar una empresa como MicroEmpresa, Pequeña Empresa, Mediana Empresa o Gran Empresa; las cuales son sumamente simples y no se hace necesario la invención de nuevas clasificaciones ni de reclasificaciones de clasificaciones ya clasificadas, dado que esto no genera beneficios al sector.

En conclusión, el sector Pyme no obtiene valor alguno con nuevas clasificaciones ni con la creación de nuevas estructuras organizacionales, que pretenden agrupar al sector, sin contenido. La Pyme Nacional necesita de acciones concretas a corto plazo y planificación a mediano y largo plazo.

Hoy la Pyme Argentina requiere de alternativas que le permitan acceder al capital de trabajo, a nuevos conocimientos, a la tecnología, a créditos a tasas accesibles y/o subsidios, a optimizar procesos, a reducir costos y a nuevas alternativas de negocios. Por lo tanto, los nuevos organismos que surjan y no prioricen estas cuestiones, no satisfacen, desde ningún punto de vista las necesidades del sector y no justifican su existencia.

En definitiva, no genera valor para la Pyme la creación de nuevas estructuras con asignación de recursos para sí misma.

No utilicemos a este sector empresario nacional, con fines que no sean los propios del sector y no apoyemos “innovaciones” que no innovan y que solo tienen fines individuales o sectoriales ajenos al sector que componen la pequeña y mediana empresa argentina.

 

Lic. Julián Candermo
@JCandermo
www.jcandermo.com.ar

 

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